Educación rural y creatividad en tiempos de pandemia

En el contexto actual creado por la pandemia, el acceso a la educación –necesariamente a distancia- es complejo y desigual, particularmente en el caso de los niños/as y jóvenes rurales. Sin embargo, maestras/os y profesores ponen en juego su creatividad y dedicación para llegar a sus estudiantes de la mejor manera.

Compartimos la experiencia de Pablo Díaz, docente de escuelas rurales de Las Flores (Argentina), partido de la provincia de Buenos Aires que integra la cuenca del río Salado, en plena región pampeana, una zona agrícola-ganadera, de población rural escasa y en su mayor parte dispersa. WhatsApp e imaginación son las claves de una experiencia que vale la pena conocer.

¿En qué niveles/es de educación trabaja? ¿De qué asignatura/s? ¿Desde cuándo?  

Trabajo en educación primaria y en algunos pocos casos con integración a inicial. No en todas las escuelas rurales hay jardín, pero, en las que hay, en las clases de plástica en general trabajamos todos juntos. Empecé a dar clases en algunas de estas escuelas en 1988. Luego estuve unos años dedicado a mi tarea artística sin ejercer la docencia. Tengo 26 años de antigüedad. Soy maestro nacional de dibujo, egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano. En la actualidad soy maestro de plástica en cinco escuelas rurales del partido de Las Flores. Dos de ellas trabajan con más de un docente de grado, dividiendo por ciclos (1 y 2). Las otras son escuelas unitarias con una docente a cargo de la totalidad de los alumnos, que trabajan todos juntos en el mismo salón. En ellas hay generalmente también inglés y educación física, en algunos casos nucleados con otras escuelas una vez por mes.


¿Cuáles son las características de sus estudiantes?  

Las características son cambiantes, depende de la zona en que está la escuela. Mis escuelas son: la 6 en Harosteguy (a 25 km del pueblo), la 13 en Pardo (a 38 km del pueblo, una villa pequeña),  la 19 en las afueras de las Flores, la 30 sobre asfalto (a 49 km de Las Flores) y la 33 en una zona de estancias grandes a 35 km del casco urbano.  Salvo en los casos en que la familia son propietarios del campo, hay en general una gran precariedad en las situaciones laborales.

Cuando yo empecé a trabajar en la zona, hace treinta años, la mayoría de las familias estaba instalada en los puestos de las estancias con continuidad. Eran familias de la zona, con arraigo y conocimiento de las tareas que realizaban, puesto que las habían realizado sus padres y sus abuelos que en eran de la zona. A partir de los 90 y de los transgénicos, los pool de siembra y los cambios de paradigma en la agricultura, los pequeños propietarios pasaron de vivir en sus propiedades a mudarse al pueblo y vivir de los arrendamientos, en el mejor de los casos, o a vender a grandes productores sus tierras.

En las estancias empezaron a buscar personal “mas barato” y que no tuviera exigencias de tener animales en el campo, como sucedía con las familias de la zona que solían tener caballos, chanchos, ovejas o vacas de su propiedad también (en pequeña proporción con respecto a los de los patrones). Las familias que llegaban desde el norte y fundametalmente del litoral, venían sin nada y no tenían tampoco ningún requisito. Esto cambió hasta la fauna de la zona.

Excelentes personas los trabajadores llegados a partir de los ’90 con la crisis del 2001 muchos terminaron en el pueblo, desempleados. El trabajo en el campo se precarizó mucho. Las familias suelen no permanecer demasiado en una colocación. Los chicos cambian de escuela con frecuencia. Cuando el más grande termina 6 grado muchas mujeres pasan a vivir al pueblo con el resto de los niños y el hombre queda solo en el campo. Hace unos años se inauguró una escuela de alternancia en Rosas y eso sumó arraigo.

Diría que la situación de mis alumnos hoy es frágil y precaria, en general. Existen unos pocos casos en que están bien instalados en el trabajo o en el que son propietarios donde esto no es así y la diferencia se nota. Hay mucha contención afectiva cuando la situación laboral es justa y estable. 

En este momento tan particular que atravesamos, de pandemia y aislamiento, ¿cómo son las estrategias didácticas que comenzó a utilizar? ¿por qué las eligió?


Muchos de mis alumnos tienen poca o ninguna conectividad. La manera más fácil, directa y la  más inclusiva era comunicarme solo con audios de whatsapp. Primero dicté una clase, con palabras sencillas y tratando de dejar una tarea simple y clara. Luego, me di cuenta que los audios en general saturan, y, sobre todo, si duran más de un minuto, agobian. Entonces pensé que tenía que “enganchar”, no solo a mis alumnos a escuchar los audios que les enviara, sino a todo el grupo familiar.

Empecé a escribir las clases en versos octosílabos. Los versos octosílabos (en romance, en este caso) tienen una larga historia en la lengua castellana. Tienen su origen en el siglo de oro español y fueron los utilizados para narrar las historias en las plazas por los juglares, los romances de ciegos y también los payadores y los improvisadores del Río de la Plata y de toda América los utilizaron desde hace más de 400 años para difundir sus ideas.

Lo principal es que en versos octosílabos se cantan las milongas y los relatos gauchos que se escuchan en la zona rural donde viven mis alumnos. Entonces pensé que escribir mis clases así sumaría la atención de todos, y así resultó. De hecho, los audios empezaron a viajar de grupo en grupo, las madres los enviaron a sus familias, las maestras a las inspectoras y ellas a inspectoras de otros distritos. Los empezaron a pasar en algunas radios, llegaron a mi celular o a mi facebook dibujos de otras provincias, de profesorados de otras disciplinas y luego de otros países también.

Se me ocurrió entonces que debían estar disponibles sin que mediara mi presencia y “aprendí” a subirlos a YouTube. Desde allí, cualquiera que los quisiera los podía obtener. Me di cuenta por las respuestas de algunos padres o abuelos en la cuarentena de otros lugares. que no debía dar por hecho que había en las casas materiales para dibujar, no mencionar acuarelas ni nada, solo lápiz y papel. Y que las clases tenían que tener un mensaje alentador, de juego, de “salir” del aislamiento usando la imaginación aunque también la historia del territorio fuese un “anzuelo” para atrapar a los mayores en el juego.

Y que potenciara el relato de historias, de poetas cuya obra es desconocida en el ámbito escolar -pero no en las casas de los alumnos-, como Luis Domingo Berho; historias de almacenes o estaciones, la importancia que tuvo el tren; la cocina y la utilización de los recursos autogestionados; la imaginación como juego; la historia de los artistas propios, a los que la escuela en general tampoco menciona; la historia del trabajo y los derechos laborales; reflexiones sobre poner en valor la escuela presencial, el estar en ella, lo que importa; exorcizar los miedos; reforzar el autoestima y jugar a salir. Todas las temáticas tienen un porqué. Como también inventar los juguetes, en “Una moto que relincha”, que estoy grabando ahora. Gracias a la ayuda online de docentes de música pude también sumar mejoras en la edición y grabarlas con guitarra, que las hace mas llegadoras.

¿Cuáles han sido los resultados desde los chicos/as? ¿Qué reacciones  recibió de otros/as docentes?

Con los chiques que han podido hacerme llegar los trabajos, los resultados son muy positivos, se disfruta mucho, algunos padres también sumaron sus producciones o blanquearon la ayuda que prestan en el dibujo de la gurisada. Las docentes han tenido reacciones muy alentadoras a mi trabajo, desde mis directoras hasta las inspectoras de otras modalidades. Me pidieron los audios desde otras jurisdicciones, desde otras provincias, desde otros países, como Uruguay.

Según su experiencia, ¿cómo es ser un niño rural en estos días, qué desafíos particulares conlleva?

No sabría decir cuales desafíos conlleva, sí puedo decir que mis alumnas y alumnos son niños muy felices en su inmensa mayoría, que gozan de las clases, que tienen una relación afectiva muy buena con la escuela, con sus docentes y que están bastante contenidos (salvo algunas pocas excepciones) en sus casas. Eso redunda en su relación positiva con el arte y con la creatividad.

El desafío mayor es crecer con confianza en sí mismos, ¿no?, como para todos.  Ya lo dice Martín Fierro: “más que el sable y que la lanza / suele servir la confianza/ que el hombre tiene en sí mismo”. Supongo que a los adultos nos espera un desafío que esta situación actual está poniendo sobre la mesa: ¿vamos a dejar morir la vida rural que en el planeta agoniza? ¿O este es el momento crucial para poner sobre la mesa qué mundo queremos para nuestros nietos? 

Les dejo para terminar una reflexión que escribí más para los adultos que para los niñxs a la manera de mis clases:

UNA INGENUA REFLEXIÓN (para chicos grandes)

Parece que un terremoto
Sacudió el agua y la tierra,
Que el aire que se respira

Te contagia y te envenena.

Todos dentro de las casas
Y bien cerradas las puertas.
Que mundo raro y distinto
Este de la cuarentena.

Hay que cuidarnos nosotros
Pues la vida no es eterna,
Y el coronavirus anda
Libre y solo y a las vueltas.
¿Qué hacemos entonces che?
¿Cómo volvemos a esa
Vida que antes se tenía
Que por cualquier callejuela
Salíamos a galopear
Pedaleando en bicicleta
O manejando a los pedos
Apuradas camionetas?
¿O yo a cruzar en la moto
En mi vieja Quitapenas
Llevando títeres siempre
De una escuela hasta otra escuela?
Perdón tengo mil preguntas
Y muy poquitas respuestas.

Me pregunto como padre,
Porque a todos la pandemia
Nos sacude y nos coloca
Como a las gallinas cluecas
Apoltronados al nido
Donde cada día empieza
igual que como termina
Lo que a todos nos estresa.

Tendremos que saber cómo
Vamos a salir de esta
Situación del mundo entero
Que tantas muertes nos cuesta.
Ya se acabaron los reyes
Se terminaron las reinas.
Con los príncipes azules
Ya no sueñan las princesas.
El mundo tiene colores
Del aire, el mar y la tierra
Es más importante un árbol
En dónde un niño se trepa
Una calle donde el viento
Se respira a panza llena;
El abrazo compartido
Importa más que una cuenta;
Todo monarca que muere
Deja su castillo y deja
Tanto sembrar egoísmos
De egoísmos la cosecha.
Vivía el señor feudal
desparramando miseria.
Los príncipes de los cuentos
Esclavizaban princesas.
Sonreían…. calladitas
en las revistas, las reinas.
Los piratas libertarios
Ya no quedan, ya no quedan.
Solo quedamos nosotros
Y estamos en cuarentena.
Como los presos soñando
Poder salir de la celda.
Quisiera un mundo distinto
Y no se cómo se empieza.
Tal vez a mirar de pronto
El agua, el aire y la tierra
Al vecino y la vecina
Y a los pueblos del planeta
Que se duerman en los mapas
Las líneas de las fronteras.
Ya no sirven los discursos
Que en odios nos entreveran.
Y la vida podría ser
En este mundo, una fiesta.
Sin hambre, sin exclusión
Sin destierros, sin carencias
Sin el odio femicida
Sin rezarle a la violencia
En el altar de la muerte
Que al fin a todos nos llega.
Me siento bastante ingenuo
Al ver que escribo esta arenga
¿Volveremos a lo mismo
Al fin de las cuarentenas?
Solo tenemos preguntas…
Pero hacen falta respuestas.

Pablo Solo Díaz 17/04/2020

*Agradecemos especialmente a Ezequiel Milicich por su colaboración y excelente predisposición, quien nos compartió sobre esta experiencia

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